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El agua que fluye jamás se estanca, y las bisagras de una puerta transitada,
jamás se oxidan. Esto se debe al movimiento. El mismo principio se aplica
a la esencia y a la energía. Si el cuerpo no se mueve, la esencia no fluye.
Cuando la esencia no fluye, la energía se estanca.
Confucio
El Chi Kung es un antiguo sistema chino de autodesarrollo pensado específicamente como medio que permite a todos los individuos asumir plena responsabilidad personal para la protección de su salud, para estimular su vitalidad y prolongar la vida, a la vez que cultiva la conciencia espiritual y la capacidad de visión mental. El Chi Kung está basado en los principios primordiales de la filosofía taoísta clásica, y es sencillo y práctico a la vez.
Quienes lo practican aprenden a dominar las fuerzas fundamentales del cosmos (el Cielo), a equilibrarlas con las energías elementales de la naturaleza (la Tierra) y a armonizarlas con la esencia, la energía y el espíritu (es decir los “Tres Tesoros”) de la vida humana (la Humanidad).
El Chi Kung permite así al individuo amplificar su poder personal con el infinito poder del Universo.
La mayoría de las formas de Chi Kung implican diversos grados de movimientos suaves o de quietud del cuerpo, un equilibrio con una respiración rítmicamente regulada, todo armonizado con una mente tranquila, pausada y bien centrada. Los movimientos lentos y suaves del cuerpo previenen la rigidez y el estancamiento que conducen a la degeneración y a la muerte.
Como dice Lao Tse en el clásico verso del Tao Te King: "En verdad, ser rígido y duro es el camino de la muerte, y ser suave y flexible es el camino de la vida."
Aspectos terapéuticos del Tai Chi
A través de los años, la práctica y la experiencia prueban que el Tai Chi es un sistema muy eficaz para prevenir las enfermedades, conservando y vigorizando la salud. En este aspecto, el aporte terapéutico del Tai Chi es sumamente importante y frecuentemente desconocido. Desarrollado en China, este aspecto terapéutico fue objeto de búsqueda en Estados Unidos.
Después de muchos años empezó a manifestarse este mismo interés en Europa y otros países. Actualmente lo han implementado en el Hospital Italiano de Buenos Aires para los pacientes insulino-dependientes.
Se puede decir que en la práctica el Tai Chi cumple una función terapeútica y puede ayudar a numerosos terapeutas a descubrir una mayor comprensión de la unidad del cuerpo y del espíritu. El equilibrio psicosomático que conlleva progresivamente la práctica del Tai Chi está particularmente adaptado a las condiciones actuales en las que nosotros vivimos y que se caracterizan frecuentemente por un movimiento interior y exterior agitado y brusco. El Tai Chi no se reduce “simplemente” a una técnica, es un medio realmente eficaz con el que se pueden remediar un gran número de desequilibrios y conseguir una mayor armonía con uno mismo y con nuestro entorno. Hablar del aspecto terapéutico del Tai Chi consiste en no aislar este aspecto del sentido profundo y filosófico de la práctica.
Beneficios
La práctica del auténtico Tai Chi le permite al hombre superar las tensiones, evitar el estrés, reponer sus energías y mejorar su salud en poco tiempo. Desarrolla: serenidad, relajación, vitalidad, plasticidad, concentración, equilibrio y paciencia.
El papel preventivo del Tai Chi
La práctica del Tai Chi desarrolla progresivamente un equilibrio interior entre el cuerpo y la mente. Las energías dispersadas en el cuerpo provocan las enfermedades cuando circulan en forma desordenada y caótica.
El Tai Chi ayuda a sentir, a unificar y a guiar estas energías. La medicina tradicional china atribuye las enfermedades a un desequilibrio entre el Yin y el Yang. Para remediarlo es necesario disminuir el que esté en exceso y evitar la insuficiencia del otro. La armonía de la práctica aparece aquí en su dimensión psicosomática.
Favoreciendo este equilibrio y esta unificación interna, el Tai Chi permite transformar la alternancia de tensión y depresión que uno se encuentra en la vida agitada por la cual transcurre nuestra existencia. Como bien dice H. D. Thoreau. “La civilización industrial convierte al hombre en instrumento de sus propios instrumentos”.
Reencontrar esta fuente de unidad que puede aportar el Tai Chi no es un repliegue sobre la práctica misma, sino al contrario, ofrece la posibilidad de sentirse “vivo” para actuar con estabilidad y confianza. La práctica permite prevenir las tensiones y los desequilibrios que nacen de la agitación de la vida cotidiana.
Previene: el estrés, la ansiedad, el cansancio físico y mental, problemas respiratorios, digestivos y cardiovasculares.
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