|
|
|
La Ley de Causa y Efecto: tercera ley espiritual del éxito

“La tercera ley espiritual del éxito es la LEY DEL KARMA. El ‘Karma’ es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera”
Pavlov, el padre de la Psicología Conductista, nos demostró que asociando un sonido a dar de comer a un perro provocaba un hábito, que desembocaba en que el perro actuaba como si fuera a comer tras la emisión del sonido conocido, aunque la comida no llegara nunca.
Y aunque nosotros no somos animales, como los de Pavlov, actuamos, mayoritariamente, imitando, de manera repetitiva, de manera predecible, condicionados por el entorno. No nos paramos a pensar que tenemos otras opciones.
No obstante, nosotros, que ya hemos practicado y conocemos la primera ley, la que nos conecta con nuestro interior, con el conocimiento infinito, ya podemos actuar de otra manera.
A través de la práctica de la meditación podemos conectarnos con nosotros mismos y preguntarnos ante cada situación:
1. ¿Cuáles son las consecuencias de escoger esta opción?
2. ¿Traerá esta decisión que estoy tomando bienestar para mi y para los que me rodean?
Al hacernos estas dos preguntas tenemos que estar conectados con nuestras sensaciones, si sentimos bienestar físico es que la decisión es correcta, si no, no lo es. Para Deepak Chopra: “Sólo hay una opción entre el número infinito de opciones que se presentan a cada segundo, que pueden traernos felicidad a nosotros y a quienes nos rodean. Elegir esta opción produce una forma de comportamiento que se conoce con el nombre de acción correcta espontánea. (…) La acción correcta espontánea es la respuesta correcta a cada situación, en el momento en que se presenta.”
Quien nos guía hacia esta acción correcta espontánea es el corazón, que no se orienta a perder o a ganar, que está conectado con la potencialidad pura, incluso, aunque a veces, no parezca razonable, o nos hayan hecho creer que no lo es.
Al meditar, analizar las opciones y elegir aquella con la que nos identificamos, desde nuestro interior, estaremos utilizando plenamente la ley del karma y para ello no hay que olvidar la importancia:
1. de tomar conciencia de que el futuro es el producto de las decisiones que tomamos en nuestra vida.
2. y de que cuanto más traigamos nuestras decisiones al plano de la consciencia, más podremos escoger aquellas opciones que sean correctas espontáneamente.
Creo, sinceramente, que el futuro de la humanidad pasa por tomar conciencia de aplicar esta ley más que ninguna.
Ante la debacle histórica del sistema comunista y la actual crisis del capitalismo más liberal, llegan tiempos en que cada decisión, tanto personal como profesional, debe empezar a tomarse desde el plano del corazón y del interés global.
Por mucho que algunos teóricos digan que en el mundo de la empresa esto no funciona. El hecho de que ahora no funcione no quiere decir que no pueda, o no deba, funcionar en un futuro (¡¡¡un futuro distinto, claro!!!).
Si bien todo lo que ocurre en el futuro es fruto de nuestras acciones del presente según la ley del karma “¿qué pasa con el karma del pasado y cómo influye en nosotros ahora?.
Si creemos en la reencarnación, ¿significa esto que no tenemos libre albedrío y que todo lo que hicimos en el pasado nos marca de manera irremediable en el presente?
Deepak Chopra nos contesta negativamente a la segunda pregunta y nos propone tres opciones para la primera. Es decir, que nos da tres opciones para tratar el karma del pasado y con la tercera propuesta nos muestra que tenemos libre albedrío, que el karma del pasado nos marca pero se puede trascender.
Las tres cosas que se pueden hacer con el karma del pasado son las siguientes:
1. Se pueden pagar las deudas del pasado: es lo que hacemos la mayoría, se pagan las deudas inconscientemente, con mucho sufrimiento ya que vivimos por inercia, repitiendo patrones y no examinando nuestra vida.
2. Se puede vivir el karma evolutivamente, es decir, podemos sacar una lección de cada experiencia que nos pasa en la vida, por muy insignificante que parezca. Además de aprender, podemos incluso, poner nuestra lección al servicio de los demás y con ello estamos evolucionando, estamos positivando el karma.
Ejemplos de estos tenemos muchos en nuestra sociedad, aunque sean noticia de un día: el cantante de ópera José Carreras creó una fundación para la leucemia tras su enfermedad; el padre de Mari Luz se ha propuesto un cambio en la ley penal para evitar casos como el de su hija o más recientemente el golfista Severiano Ballesteros va a trabajar por las personas, que como él, han sufrido ataques cerebrales.
Esta segunda propuesta, a mi no me parece difícil. La veo accesible. Creo que soy capaz de traer al plano consciente algunas de mis historias de vida presentes y analizar, tanto para las buenas como para las menos buenas, la lección a extraer.
Quizás aún no esté en la segunda parte de ponerlas al servicio de los demás (o sí, no sé), pero sé que eso lo puedo hacer y que tengo tiempo.
3. Otra cosa muy diferente me ocurre con la tercera propuesta, que me resulta más difícil, pero no por complejidad, sino porque requiere mucha práctica. La tercera manera que se nos propone para enfrentar el karma es transcendiéndolo. ¿Y cómo se hace eso? Pues entrando“constantemente en el espacio del la conciencia pura para sentir el yo, el espíritu. Es como lavar un trapo sucio en una corriente de agua; cada vez que se lava, desaparecen algunas manchas, y si se lava una y otra vez, cada vez queda más limpio. Limpiamos o trascendemos el karma entrando y saliendo del espacio de la conciencia pura. Esto, claro está, se hace mediante la práctica de la meditación”.
Así, con todo esto, parece que tenemos que examinar las decisiones que tomamos en cada momento, trayéndolas a la consciencia.
Al analizarlas, las enfrentaremos a preguntas tales como ¿cuáles son las consecuencias de esta decisión? ¿Traerá felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará?.
Y todo esto contestado desde el corazón para ver si la respuesta nos produce bienestar o malestar como os contaba en la primera parte de esta tercera ley.
Aún no tengo bien resuelto el dilema entre ser consciente de todas y cada una de las cosas y no caer en un análisis demasiado exhaustivo de la cuestión.
Tengo claro que este análisis y observación no deben hacerse desde el juicio y la autocrítica, pero estoy en la búsqueda de la observación consciente desapegada. Y deseo llegar a ello como hicieron otros…
“La vida que no se examina
no merece la pena ser vivida”
Sócrates
Extracto de:
Las Siete Leyes Espirituales del Éxito
Deepak Chopra
Analizado en "Blog Alternativo"
|