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El Sistema Usui de Armonización Natural es una disciplina que difiere de otras prácticas en diversos puntos. Uno importante es el rápido aprendizaje.
Cuando alguien comienza a aprender Reiki, recibe del Maestro/a cuatro iniciaciones que son las que permiten que comience a ser canal de esta energía de Sanación y es lo único que necesita para serlo.
No hay que estudiar una técnica complicada, las posiciones de las manos son sencillas aunque siguen un orden determinado.
En un seminario de ocho horas aproximadamente la persona sale capacitada para efectuarse auto-Reiki, armonizar su casa, su negocio, las plantas los animales y a otras personas.
Si bien hay muchos libros del tema, en ellos encontraremos la óptica del autor. Lo importante es que cada persona que se convierte en canal de Reiki tendrá su propia experiencia, y aprenderá lo que la falta a partir de la práctica.
En cualquier otra técnica, para tener acceso a estadios de la mente más avanzados se necesitan técnicas de relajación, concentración, meditación u oración. En el Reiki el único requisito es hacer contacto y a partir de que fluye por las palmas de nuestras manos para pasarle Reiki a alguien o a nosotros mismos, ya entramos en un estado de calma mental, sin esfuerzos.
A medida que el Reiki se transforma en una práctica permanente, comprobaremos los cambios que se van operando en nuestra forma de pensar, sentir y actuar en nuestra vida cotidiana, estaremos más serenos, autocríticos, comprensivos e intuitivos.
Desde el momento en que el Reikista comienza a transitar su camino por los diferentes niveles recibe cada vez más elementos para la armonización y expansión de su estado de conciencia.
El ser canal de esta energía, nos pone en contacto con nuestro ser interior, que es sabio y nos aporta más elementos para lograr los cambios necesarios para ir superando nuestros complejos, defectos y errores.
Este proceso de reordenamiento - por el que primero pasamos los que fuimos iniciados - lo vivencian las personas que vienen a las sesiones en busca de alivio y ayuda para sus problemas físicos, mentales o emocionales.
El Reiki es el cincuenta por ciento del tratamiento. El otro cincuenta por ciento es trabajo de la persona que lo recibe, responsable de los cambios que tiene que efectuar en sus actitudes, pensamientos y sentimientos para que su armonizacion o sanación se complete.
No puede desaparecer un síntoma si no se revierte la causa. Con los tratamientos tendremos una gran asistencia al ir conectándonos con esas causas, pero debemos ayudar en el proceso de revertirlas.
Hay personas que hacen un seminario y luego con el tiempo abandonan su práctica por distintos motivos, hasta que por alguna razón las circunstancias de la vida hacen que tenga que retomarla. Aquí encontramos también algo único del Reiki: no tendrá que volver a empezar de cero.
Hacemos contacto y nuevamente esa energía cálida y sanadora comenzará a fluir como el primer día, y sin ningún esfuerzo volveremos a estar armonizados y en camino de lograr metas cada vez más positivas.
Las iniciaciones son de por vida, nunca se pierden. Parece algo mágico. Pero es verdad. Como también que la manera de avanzar es la práctica cotidiana en cada uno de los niveles que se decida experimentar.
Hay personas que por largo tiempo se quedan con el primer nivel y en general quien decide pasar al segundo nivel es porque ya lo está utilizando tan cotidianamente que se encuentra limitada en muchos casos y decide, por ejemplo, incursionar en poder enviar Reiki a distancia.
El Reiki puede convertirse en algo muy importante en su vida o ser un complemento de otras disciplinas, pero sus cualidades particulares son tan extraordinarias que vale la pena experimentarlo.
Prof. Noemí Cecilia Ingrao
Maestra de Reiki
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